MODELOS DE CASAS PARA ARMAR




Sospecho que lo humano es la tendencia a establecerse, a habitar un lugar. Pero ¿sólo se habita en situaciones de sedentarismo y enraizamiento? Me permito una lectura más abierta del significado de habitar, entendido no solo como el mero acto de residir en cierto lugar, sino como una manera de estar en el mundo, un convivir con el espacio e infundir nuestro ser a lo que nos rodea, algo que es extensivo a modos de vida itinerantes. Esos nómades de otros tiempos construían sus hogares con los materiales que el paisaje les ofrecía para continuar el recorrido. Habitualmente relacionamos la casa como el lugar que conserva nuestras memorias, constructo ineludible. ¿Pero no es también la casa lo que habilita las formas de nuestro futuro? 
      
“Había empezado a tomar notas a partir de lo que me afectaba cada casa temporaria nueva, o cómo yo las afectaba a ellas. Pasé por más de diez lugares. Trasladé esas notas tomadas a mano en un cuaderno de tapa roja al archivo Apuntes para una residencia sin saber muy bien hacia dónde se dirigían, pero de pronto se volvieron mi motor. Las palabras tecleadas pasaron al espacio en forma de joyería. La escritura es con las manos, la artesanía, también”

Hacer joyería implica (para mí) una práctica de acción-pensamiento-cuidado. Los anillos pueden ser huecos donde permanecer,  las vasijas una casa-memoria para transportar y los broches de barro diferentes modos de armar paredes. Esta serie compuesta por una escenografía nómade brotó de pedazos de mesadas de mármol en desuso y del barro color tejado que se deja amasar con las manos. Las historias de los materiales y de las personas se aproximan, se mezclan y al cabo de un tiempo construyen nuevos hogares. Pero los hogares cambian su forma, se desgastan, se rompen y vuelven a armarse.























Trabajos realizados en el taller de joyería del Postgrau en Arts Aplicades Contemporanies
Profesora Grego García Tebar